Incluso en el entorno virtual, es necesario construir mecanismos para evaluar si el alumno realmente está aprendiendo, si está logrando monitorear adecuadamente los contenidos presentados de forma remota y, en caso contrario, realizar los ajustes necesarios para corregir este cuello de botella. Para ello, es importante tener en cuenta que:
1. La evaluación debe cubrir todo el ciclo de aprendizaje.
Incluso en las clases a distancia, la etapa de evaluación sigue siendo un proceso transversal a las prácticas educativas. Así, la asignación de calificaciones es el resultado de un proceso que abarca todo el ciclo de aprendizaje del alumno. En la educación a distancia, la verificación del desempeño escolar también debe ser el resultado de una evaluación continua y acumulativa del desempeño de los estudiantes.
2. La diversificación de los instrumentos de evaluación del
aprendizaje es importante
Para favorecer una evaluación coherente, justa y adecuada, es importante considerar el uso de diferentes instrumentos para esta verificación.
Así como existen diferentes estilos de aprendizaje, los estudiantes también se desempeñan de diferentes maneras en diferentes tipos de evaluación. Por lo tanto, es importante componer las verificaciones de aprendizaje remoto con diferentes enfoques y prácticas cuantitativas y cualitativas, que pueden incluir, por ejemplo:
• Pruebas objetivas;
• Pruebas discursivas;
• Presentaciones orales;
• Desarrollo de proyectos colaborativos en línea;
• Evaluaciones con y sin consulta;
• Participación en actividades y foros propuestos;
• Autoevaluación después de las lecciones en video;
• Cumplimiento de tareas en entornos virtuales de
aprendizaje (AVA);
• Entre otras.
3. Las entregas en pequeños pasos son buenas estrategias
para evaluar la educación a distancia.
La planificación de actividades que tienen entregas de pequeños pasos puede ayudar a los estudiantes a sentirse menos ansiosos o demasiado preocupados por las evaluaciones durante el aprendizaje remoto. Dividir proyectos o producciones más grandes o más complejos en más pasos, que cubren el desarrollo paso a paso del estudiante, puede ayudar a crear un sentido de logro y evolución en el aprendizaje remoto.
4. Tener objetivos de aprendizaje claros y compartir
En última instancia, evaluar es determinar si el alumno ha
logrado el objetivo de aprendizaje. En las rutinas presenciales en el aula,
este problema puede resultar más claro para todos. Sin embargo, en el
aprendizaje a distancia, puede ser importante hacer que estos objetivos sean
aún más evidentes.
Así, antes de iniciar la videolección, por ejemplo, el
docente puede explicar a los alumnos qué se tratará y por qué se está
trabajando en dicho contenido, y luego compartir lo que se espera del alumno
con la actividad, qué habilidades y competencias se trabajarán. encendido, etc.
Con esto, los estudiantes también comprenderán mejor cómo serán evaluados y podrán realizar una autoevaluación más asertiva, que les permita alinear estrategias y metodologías pedagógicas para potenciar su aprendizaje.





